Jardinería ecológica

Éste tipo de jardinería aprovecha los procesos naturales, respetando así el entorno natural. Los amantes de la naturaleza y ecologistas ya se han inclinado por éste tipo de jardinería que además de embellecer, ayuda a la salud de nuestro planeta.

La jardinería ecológica utiliza abonos naturales (humus de lombriz, composta – se pueden hacer composta caseros, usando restos de vegetales: ramas de la poda, césped segado, hojas, restos de comida etc, estiércol).

El composta es el “abono orgánico” parecido a un buen estiércol. Es el producto que se obtiene del compostaje y constituye un “grado medio” de descomposición de la materia orgánica, que en sí es un excelente abono. Se denomina humus al “grado superior” de descomposición de la materia orgánica. El humus supera al composta en cuanto a abono, siendo ambos orgánicos.

En la jardinería ecológica se cultivan frutas, verduras y plantas sin la utilización de fertilizantes químicos o pesticidas. ¿Cuáles son las ventajas de esta práctica?

  1. No hay residuos de herbicidas o fungicidas en la comida.
  2. Menos químicos en nuestro entorno
  3. En las frutas y verduras ecológicas no se encuentran restos de fertilizantes sintéticos ya que se utilizan abonos y otros compuestos minerales.

La jardinería ecológica es 100% natural así tenemos: sabores más intensos, alto contenido de vitaminas, minerales, más salud y más beneficio para el medio ambiente. Es necesario aprender a distinguir los diferentes tipos de suelo con materiales orgánicos e inorgánicos. Identificar plantas para el ecojardín, instalación de un sistema de riego localizado y diseño del jardín con las hidrozonas.

Es básico elegir plantas autóctonas por ser más resistentes a la falta de agua, a los suelos pobres, a las plagas y enfermedades, requieren menos mantenimiento. No olvidar los bordes del césped, que es donde cae más agua, aprovechar éste espacio para plantar las que más agua consumen. Emplear insecticidas y fungicidas admitidos en agricultura ecológica: fungicida de cobre, fungicida de azufre, jabón de potasa, etc.

Los principales problemas observados en la jardinería convencional son: uso excesivo de productos como herbicidas, fungicidas o insecticidas que impactan negativamente con el medio ambiente. Utilizar fertilizantes como el nitrato contamina las aguas subterráneas debido a su alta solubilidad, el excesivo consumo de agua y el no aprovechamiento de los residuos vegetales no permite crear un entorno agradable y responsable con el medio.

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